¿Recuerdas nuestra isla? Sí, seguro que sí. Aunque bueno, ya no es nuestra, la has compartido con tus amigos para que la disfruten, sin embargo yo, sigo pensando que es sólo nuestra. O en tal caso, sólo mía.Yo fui quien te la enseño.
No hago otra cosa que pensar en regresar. Tengo que volver, lo necesito, es importante.
La isla me está llamando, algo dentro de mí me obliga a regresar, es como una fuerza superior. No te lo puedo explicar porque no lo entenderías y no pondrías mucha atención. He tenido dos señales, muy claras, que me han hecho decidir a viajar allí, pero esta vez sin ti.
Hoy, ayer y hace ya una semana lo estoy pensando, he encontrado varios sitios donde poder dormir, económicos, bonitos y muy cerca de nuestra playa favorita. ¿La recuerdas? Te gustarían mucho, son increíbles está vez. Todas las noches cuando me voy a acostar, al cerrar los ojos me traslado allí. Estoy allí, veo el mar, huelo el salitre, me siento a ver el sol. ¡Allí soy libre! Es estupenda esa sensación. Lo único que me para es que no es recomendable volver al lugar donde has sido feliz, pero yo voy a volver. Tengo pensado todo y ya no hay marcha atrás.
Será diferente
