martes, 29 de junio de 2010

silencios

El silencio es algo que nos acompaña desde que nacemos hasta que nos morimos. Hay gente que lo elige diariamente en su vida, como una forma de vida y otros lo evitan como el mayor de sus miedos. Es difícil tener silencio en estos tiempos, ya que cualquier ciudad es un hervidero de ruido constante. Aun así hay gente que no lo aguanta y lo intenta evitar por cualquier medio, ya sea con música, televisión, radio o hablando sin parar.
En mi barrio hay dos personas que por sus motivos han decidido vivir bajo las estrellas, para mi son como los caracoles, siempre van con su "casa" a cuestas. Toda una vida en un carro de supermercado o en unas bolsas. Tienen sus puntos fijos, sus bancos, sus esquinas, siempre solos, sin hablar nunca con nadie, con la mirada perdida, el semblante serio, lleno de arrugas quemado por el sol y por el frío.
Me causan una curiosidad increíble dentro de mi, los observo de reojo, me asaltan miles de preguntas acerca de ellos, de sus vidas y de sus antiguas vidas también. Nadie nace bajo las estrellas y vive solo. A veces si un día no los veo, me corre un escalofrío y me pregunto si estarán bien, si habrán tenido algún problema por la noche... nunca se sabe.
En todas las ciudades que he vivido siempre los he encontrado, siempre me he familiarizado con uno o dos porque siempre están por el parque por el cual pasaba para ir a trabajar, en la calle donde hacia las compras o en una esquina.
No sé si entre ellos se comunicaran, hablaran de sus cosas, de su día a día, de lo que fueron o de lo son ahora y por que. Yo creo que nunca he estado un día entero sin hablar con nadie, siempre que puedo hablo porque me gusta comunicarme, porque me interesa saber como esta la gente que quiero, porque yo también les cuento mis alegoría y mis desilusiones, porque creo que todos necesitamos hablar con alguien en un momento del día.
Por ejemplo, hay también personas que habla constantemente con ellos mismo, en voz alta o con la boca cerrada, tienen diálogos rumiantes, diálogos amenazadores, diálogos incomprensibles, diálogos sin sentido solo en sus cabezas y ellos mismos se entienden.
Los silencios no los elegimos, los buscamos, vivimos con ellos como con nuestra soledad. La soledad es parte de nosotros y va de la mano con el silencio. Los dos caminan en una misma dirección. Ahora no hay nadie que pueda negar que estando rodeado de una multitud de personas y con un ruido casi insoportable no se ha sentido el mas solitario del mundo.

Hay que aprender a vivir con ello, no negarlo, aceptarlo, tener nuestro tiempo para la soledad y el silencio... así es la única manera, con la cual yo, soy capaz de pensar con claridad. No hay que tener miedo a estar con uno mismo, porque sino nunca llegaras a conocerte del todo. pero es inevitable pensar con una cierta tristeza que una persona que ha decidido hacer de la calle su casa no hable con nadie en todo un día...