Hay noches que no puedo dormir, doy vueltas y mas vueltas sobre mi cama, enciendo la luz, voy al baño, vuelvo a la cama. Sigo dando vueltas, miro el reloj y parece que los minutos no pasan, se relentizan, se dilatan, se detienen, me levanto y voy a la cocina. Miro en la nevera, no encuentro nada que me apetezca comer. Vuelvo a la la cama. Cierro los ojos, intento no pensar en nada, dejar mi mente en blanco, respiro profundamente. cambio de postura, me abrazo a la almohada. Escucho los ruidos que hay en el piso, en el bloque, oigo el ascensor subir, mi vecino de arriba se ha despertado también y se mueve por la habitación. Oigo a mi vecinos de la derecha que tienen otra noche de amor desenfrenado.
Me vuelvo a levantar esta vez voy al salón, no enciendo las luces, me siento en el sofá, en la oscuridad y me enciendo un cigarrillo, miro por la ventana, la cuidad duerme, no hay nadie por la calle, solo algunos coches. Apago el cigarrillo y me quedo en el sofá, comienzo a pensar en cosas que tengo que hacer por la mañana, muy temprano, me desespero porque miro el reloj y cada vez tengo menos horas para poder dormir. Me vuelvo a la cama.
Enciendo la luz de la mesilla, cojo el libro que llevo meses intentando leer, pero que me es imposible pasar de la pagina veinte. Decido saltarme unas cuantas paginas, cojo una sin pensar, leo y no me dice nada. Nada, nada, nada... pero no me doy por vencida. Voy a los últimos capítulos, a ver si me dice algo interesante, los leo y no hay nada que me sorprenda, me aburre, me cansa. Así que decido abandonar el libro.
Creo que hay libros que no están hechos para mi, por muy famosos que sean, por mas ediciones que saquen, por mucho que su autor vaya a la feria del libro, lo siento pero no me dicen nada. Sin embargo, hay otros libros que compro por intuición, sin saber de que trata la historia, quien es el escritor, solo pura intuición, es una conexion especial, un momento irrepetible.
Me encanta entrar en las librerías, pasarme horas dentro, voy de un estante a otro, arriba, abajo... los voy mirando, los toco, abro una pagina al azar y se la primera linea me engancha, ya es mio, me lo llevo.
Me he llevado grandes alegrías, grandes ilusiones y me han echo reír, llorar, soñar, estremecerme, morirme de miedo, pensar... todos libros por casualidad. Muchos de los libros que dejaron su huella en mi, los encontré por suerte.
Siempre he tenido una extraña relación con los libros, desde pequeña. No me gusta escribirlos porque carezco del talento que tienen los escritores, de la imaginación y creatividad para contarnos todo tipo de ideas, historias, a mi me es casi imposible. Pero me gusta analizar el lenguaje, las frases, ver los errores de traducción (si los hay) ver como desarrolla la historia, como nos presentan a los personajes, si es una narración fluida, o es densa y lenta. Eso es lo que me gusta de los libros. A mi me hubiese encantado ser critica de libros, o trabajar en una editorial o correctora o tener mi librería.
Ultimamente le estoy cogiendo el gustillos a los libros antiguos, a las encuadernaciones, a los secretos que esconden, a su historia, a la evolucion del libro de papel al libro electrónico... para gusto los colores. HE comenzado a ser autodidacta, me leo cosas del pergamino, de la imprenta, de las tintas, de la industria editorial, los códices, los incunables, los tesauros, los pasas mundo... es todo un mundo increíble.
Otra cosa que también me gusta hacer mucho es fijarme en los libros que lee la gente, dependiendo de la persona, de como viste, es como una radiografía de quien es esa persona. So lo encuentro interesante memorizo el titulo y si me gusta, lo compro.
Volviendo a las noches en las cuales no puedo dormir, siempre me va entrando el sueño cuando llega el alba, ese momento, en el cual poco a poco me voy dejando mecer por el sueño. Un sueño reparador, profundo, tranquilo, cuando por fin duermo... entonces la cuidad se despierta, la gente comienza su actividad y tu despertador con ellos.
Me levanto cansada, con sueño, de mal humor y comienzo el día