Todavía recuerdo todas las lágrimas que solté aquel día, ya
hace más de cinco meses. Infinitas, me odiabas, y yo más me odiaba a mí misma.
“Nunca más vuelvas a llamarme” decías, yo insistía en que no podíamos acabar
así... que me dieras otra oportunidad algo tan bonito no podía acabar. No para
mí. Éramos uno solo. Evidentemente tú olvidaste lo que era sentir el cielo y
como consecuencia vivir en mi infierno por vivir en el suelo como un tipo
mediocre mas, un paleto de cuidad. No digo que fuera fácil ni para ti, ni para
mí vivir en esa montaña rusa pero ahora, con el paso del tiempo estoy cada día
más segura que nunca me amaste, ni lo sentiste y los “para siempre” nunca
fueron de verdad.
Hace más de un cinco meses que me disparaste en pleno
corazón. Y la herida no se cierra. Desde entonces no he dejado de llorar, de ir
a psiquiatras, de autolesionarme, de caer enferma, de volverme loca, de
maldecirte y de atiborrarme de antidepresivos para poder seguir viviendo esta
mierda. No tienes ni zorra idea de lo que es estar en mi cuerpo y vivir lo que
estoy viviendo. Si quieres saber cómo va mi herida, ya que tanto te interesa
para luego hablarlo con tus amigos como siempre haces, mi herida se encuentra
en eso que tú no tienes y se llama corazón y te diré que, si la aprieto sale
sangre y pus. Y si aprieto más, brota también el veneno de aquel último
"te amo pa´siempre" que me creí, y si aprieto otra vez sale la
decepción de un beso más falso que Judas en un aeropuerto en Austria y si
vuelvo apretar brota toda la ira que me causan tus mentiras con nombres de
mujer Nina, Kathi, Diana, Lisa, Carmen, Sarha y un largo etc.
Tal día como hoy me abandonaste en los infiernos. ¡Gracias!
Me dicen que pase página, igual que tú la has pasado tan
rápido, igual que me has olvidado...pero yo ni olvido, ni perdono.
pd: igual fui yo quien quiso que pasara, o tú el que está dejando que pase... piénsalo
