miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pondré casa en París


Cada día que pasa mi cuerpo esta más cansado. Lo noto. Ha comenzado a galopar y ahora es difícil pararlo. Es Ley de vida, tampoco he hecho mucho para mejorar, he dejado pasar el tiempo, los años y me he quedado anclada en un círculo de mentiras, gritos, engaños y destrozos varios. Creo que estoy loca o si no estoy loca soy una jodida minusválida mental. Mi cabeza no funciona bien. Por muchos motivos que no me da la gana de escribir y porque no me apetece nada contar así.
Por lo demás, ya no te busco tanto y tampoco te odio tanto, simplemente he comenzado asumir la derrota y el dolor que me sigues causando. Ya no sé qué decirte pero tampoco tengo nada que decirte porque ya no quieres nada, ahora bien, solo pienso que ¿Debo sonreír porque somos amigos? ¿O llorar porque nunca seremos más que amigos? Amigos... ni eso somos. Ni siquiera soy tu amiga porque no me consideras mas que una simple conocida o peor... y no lo voy a escribir.
No tienes ninguna gana de verme, me sigues mintiendo y a mí me sigue haciendo daño. No sé qué hacer con mi vida, con tantos gritos, con tantas amenazas, con tantas ansias de libertad, con tantas ganas de vivir, con tantas ilusiones... no sé qué hacer con todo lo que tengo dentro solo esperar a que se pudra. Como todo en mi vida. Pudrirse para dejar un bello olor en mí.
Odio esto, odio todo lo que me hace daño y tu eres el mayor dolor de  mi vida, luego están mis padres, luego mis hermanos, luego mis amigos, luego los otros y finalmente estoy yo.
Se acabo por hoy