Es tan fácil reír, es tan fácil odiar, pero se requiere de
un gran esfuerzo ser amable y humilde. Para aprender en esta vida, que no es
siempre como imaginamos. Se requiere de un gigantesco esfuerzo para sentarse
enfrente de una página en blanco y no "hablar de ti" o de lo que
"aun te quiero" o como "te extraño tanto todavía". Aunque
sé que tú no piensas en mí. No respetas mi recuerdo y tan siquiera eres honesto
ni contigo, ni conmigo. Eres Hunnis y no tengo más que decir. Me encantaría
poder dejarte atrás, atrás en el sentido de poder seguir adelante, comenzar,
vivir, como lo haces tú, pero estas anclado en mi mente y así no avanzo. Y me
odio y ya no importa la dosis de antidepresivos que tome al día. Sigues estando
ahí. Dando vueltas en mi cerebro, arriba, abajo, bien, mal, odio, amor, nada...
Para mí, ya nada es lo mismo que antes, me pesa vivir y los
días como hoy se me hacen cuesta arriba. Sé que hoy escribo esto porque aunque
no quiero no te logro apartar de mi pensamiento. Es uno de esos días que estas
presente en mi en todo momento y todo me recuerda a ti.
Este presente no es mucho mejor que ayer. Lo bueno es que ya
no es casi importante lo que pasó, ni los errores que los dos cometimos porque
esos errores son los que me han cambiado y han logrado ponerme en una situación
que no había imaginado nunca, una dosis alta y forzada e impuesta de humildad y
humillación continua pero lo bueno que he aprendido es que ahora cuento con un
nuevo punto de vista sobre qué valor dar a la amistad, a la vida o a al amor.
Ya no tengo miedo, ya no me importa el pasado, lo que me importa es vivir el
presente aunque sea sin ti.
Pero siempre deseo que estés ahí (en mi presente)
