La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
lunes, 15 de agosto de 2011
Si, finalmente no te dejas querer.
Dentro de mí, vive una cuidad. Es una ciudad pequeña que está llena de vida. La cuidad es amable, elegante, romántica, histórica. Durante los meses más fríos es cuando más me gusta. Los meses de los primeros rayos de sol son los más agradables para mi corazón. No es mi ciudad natal y mucho menos me pertenece, ni siquiera tenemos el mismo lenguaje. Es una ciudad que visito siempre que cierro los ojos. Es donde tengo paz. Esta corriendo por mi sangre, oigo como me llama para que regrese, pero la verdad, es que ya no voy a regresar, nunca más. Esa cuidad ya no me permite entrar. Ya no me pertenece, aunque sólo en sueños la puedo disfrutar.
Al final, acepto que la vida ya no es un juego. Que no puedo cerrar la partida, sin guardar el juego como si nada, para así volver a encender de nuevo el botón y ¡tachan!, tengo nuevamente las siete vidas, nunca he perdido, y comienzo otra vez como si nada hubiera pasado... pero tengo que aceptar nuestros errores, los tuyos y los míos, y cada uno de nosotros tiene que tomar sus decisiones, aunque al otro le duelan, aunque el otro espere que vuelvas o aunque el otro no lo quiera asumir. Hay que aprender a ganar y otras veces perder, pero no debemos hacernos daño simplemente... tenemos que vivir. Porqué es tan fácil echar la culpa a los demás de nuestros errores, es tan fácil que no nos damos cuenta de que así jamás creceremos, jamás seremos nosotros mismos, jamás aprenderemos, jamás viviremos