lunes, 22 de agosto de 2011

cuentitis para no dormir

Podría empezar este texto diciendo que:

Todo lo que quiero decir en dos palabras lo puedo decir, pero una no recuerdo cómo es. Ya no es tan fácil decir un te quiero y menos sentirlo. Nos complicamos demasiado la vida. Vivimos sintiendo, hemos nacido para sentir y no para sufrir.  A veces somos capaces de decir "te quiero" y ni siquiera sentimos amor.Todo lo que quiero expresar, todo lo que es verdad se paraliza dentro de mí, me atasco en el momento de la acción y no sé cómo terminar la oración, y comienzo a temblar.
Temblar se ha convertido en el deporte favorito de mi cuerpo. Ahora que todo va a peor, que voy a diálisis tres veces por semana, que los médicos están más que preocupados por mi salud, ya que la infección ha llegado hasta el hígado y los niveles no se estabilizan, no saben si ingresarme o dejarme en casa. La ultima decisión la tengo yo.

Odio que me tengan compasión. ¿Compasión por qué? por estar enferma, no estoy enferma, soy defectuosa y estoy herida por amor.

¿Tan difícil es de comprender?

 La compasión no se hizo para sentir lástima, porque eso duele mucho más que el propio sufrimiento. La humillación de una persona ya está ahí, no es necesario verla de nuevo en ojos de los demás. Es injusto y cruel lo que es capaz de hacer la gente.
Creo que el verdadero afecto y compasión que se puede entregar a alguien es el apoyo que sin sentir lástima te ayuda a revivir, y eso es algo… que desde mi punto de vista, dejó de existir hace mucho tiempo.
 
Pero al final, no he dicho nada.