Sigo pensando que va a llegar Septiembre y viajaras conmigo a nuestra isla... Sigo pensando que volverás pronto, que solo estas lejos, como los últimos meses. Tengo la estúpida sensación (dentro de mi locura particular) de pensar cosas que no han pasado (ni pasarán). Pero lo peor de todo es que me creo todo lo que me invento, en serio, ahora mismo imagino que te espero en casa, llegas contento, nos comemos a besos y comenzamos a jugar nuestro juego. Imagino la energía que tiene nuestro amor, la cantidad de moléculas que brutalmente colisionan, las señales de los neurotransmisores se vuelven locas y nuestros impulsos reaccionan con las hormonas del desenfreno, uniendo nuestros cuerpos, encajando a la perfección.
Imagino que seguimos pensando nuestra vida perfecta, vivir juntos sin más distancias, sin más complicaciones, sin más luchas, sin más peleas y tenemos hijos fruto de un amor ancestral.
Porque ya te lo he dicho, no me crees, tú y yo venimos sufriendo este amor desde hace miles y miles de años, nos reencarnamos y nos volvemos a encontrar una vida tras otra para completar el ciclo pero siempre acaba mal y no lo logramos cerrar. No me entiendes, yo tampoco lo entendía, ni lo creía pero ya me lo han dicho dos personas entendidas en estos temas, en diferentes ciudades, sin conocerse entre ellas y no sabes la magnitud que tiene nuestro amor. Estamos condenados a reencarnarnos una y otra vez, a encontrarnos, a enamorarnos y a finalizar nuestro ciclo, sino seguiremos perdidos de por vida.
