Todo tiene un principio y un final.
Aunque ya ha llegado el final hay una prórroga de dos semanas pera decir un adiós definitivo. Horrible y asqueroso.
Es como la agonía que sufre un enfermo que está a punto de morir, lleno de dolor, de lagrimas y con la certeza que el fin ya está ahí pero no acaba de llegar.
Solo diré que aún me duele y sigo llorando.