No es verdad que no quiera superar esto. No es verdad que no me esfuerce y ponga todas mis ganas en ser alguien mejor cada día que me levanto y cada noche que me acuesto pido a Dios que me ayude a ver con claridad, que me deje vivir en paz y que no me gusta sufrir más.
Para muestra un botón:
Hoy me levante con mi mejor sonrisa, me duche y me puse el vestido más bonito que encontré. Durante toda la noche que estive sin dormir, decidí que hoy iba a ser un buen día. Cree un plan en donde nada podía fallar porque ya estaba todo controlado, planificado, milimetrado y segundado cada movimiento, cada acción, cada pregunta, cada respuesta. No podía fallar.
Salí a la calle y hacia un día de primavera de esos que te ponen la piel de gallina, el olor de las flores invade partes del camino. La gente sonreía y no era a mí pero me gustaba pensar que todo iba bien.
Me dirigí al frutero, al pescadero, al panadero… hice las compras correspondientes. Me sentía animada y fuerte, así que decidí sentarme en una terraza a tomar un café mientras ojeaba el periódico.
Todo iba bien.
Volvía a casa pensando que podía comer una ensalada y más tarde tal vez leer o ver una película. Era mi día, el día en el que nada iba a salir mal. Al llegar a casa mientras subía las escaleras, me di cuenta que no había abierto el buzón, volvía a bajar y me encontré que había mucha propaganda de restaurantes de comida rápida, de muebles de oferta, de supermercado, de cerrajeros y al final del todo un sobre marrón, de tamaño medio y con mucho grosor. Lo mire unos instantes intrigada porque por la parte de detrás no había remitente. Subía a casa y deje todas las cosas. Me senté en el sofá y abrí el misterioso sobre. Creo que lo mejor que podía haber hecho era quemarlo o dejarlo de vuelta en el buzón para que el cartero se lo llevara de vuelta.
Al abrirlo encontré muchas fotos tuyas, con ella y no lo pude soportar. No me importa quién lo ha enviado, ni tampoco me importa con qué tipo de intención. Solo sé que se me rompió el corazón, la ira nuevamente se apodero de mí y comencé a llorar, llorar y llorar. Sé que no debía hacerlo pero te llame pidiéndote una explicación, pidiendo que ya está que no quiero más y si tú no la paras los pies lo voy hacer yo. Porque yo tengo que seguir viviendo, yo no puedo sufrir más por ti y por ella y cuál ha sido tu contestación: Que me jodan, loca!
He estado más de siete horas tumbada a oscuras en el suelo. He pensado que lo mejor es olvidar y ser fuerte y que ya esta(ba) superado pero es mentira. No he podido comer, no he podido hablar con nadie, no he podido volver a reponerme.
Quiero comenzar mi vida sin ti, sin ella, lejos de los recuerdos que todavía me atormentan, lejos del odio, lejos de la rabia. Ya no tengo ni ganas, ni tampoco fuerzas para volver a comenzar la dinámica de lucha interna y externa.
Sé que no entiendes, que no comprendes, que no me crees y son charlatanerías de una loca pero sólo pido que desaparezca de una vez para siempre todo lo malo y que pueda comenzar a vivir. Que pueda volver a ser quien siempre he sido, feliz, alegre, con fuerza, entusiasta, divertida, loca, inteligente, graciosa, bella, trabajadora, llena de vida…
No quiero más.
Yo ya me he alejado, ahora aléjate tú