domingo, 29 de mayo de 2011

en mi

Parece inevitable, un recuerdo tuyo me persigue, me atormenta, me deja anestesiada y fuera de este mundo. Recuerdos, recuerdos y más recuerdos, pero este es único. Tiene fuerza, tiene vida, está en movimiento. Es un recuerdo efímero, pero es un recuerdo que me abraza por las noches. Noches de verano, de inviernos… hasta el final de mis noches.
 Recuerda conmigo.
Recuerdas una noche de primavera, en el mes de abril, yo durmiendo en una gran cama de color verdad botella, la habitación iluminada, tú sentado junto a mí, observándome, acariciándome,  besándome. Yo entre el sueño y la vigilia, queriendo despertar para poder abrazarme a ti, con mucha paz. Yo sin poder abrir los ojos pero sin tiendo todo tu amor.
¿Recuerdas?
Muchas noches han pasado ya desde aquel día pero cada noche que voy a dormir se vuelve a repetir la escena. Mi alma se traslada hasta ese momento. Ahora soy yo quien intenta despertar para decirte que no me dejes. Me enfurezco, me muevo con fuerza, respiro profundamente, abro los ojos y ya no estás.
Todavía tu esencia sigue en mi.