martes, 31 de mayo de 2011

cosas mias

Tal vez el problema reside en que pensamos demasiado las cosas o las pensamos demasiado poco. Muchas veces nos encontramos en una encrucijada y no sabemos qué camino tomar. De cerca los problemas no se ven bien.  Creo que todos usamos un escudo, diferentes mascaras para protegernos, no por  nada en especial, pero el que se a expuesto sin ninguna sabrá de que estoy hablando.
Hay mascaras de borde, de alternativo, de religioso, de progresista, de libertador, de idealista, de sonrisas, de tristeza, de tonta, de inteligente, anti-social, de payaso, de sabionda, de ratón de biblioteca, de perfecto, de lame culos… miles, infinitas. Cuantas te imagines.
Buscamos un grupo que nos acepte, que nos quiera dentro, no nos gusta vivir en soledad. Somos animales de compañía y queremos ser aceptados en cualquier circulo, ambiente, sociedad, etc, etc.
Hoy en día nos movemos por iteres, como todos. Intereses muy diferentes y con propósitos y ganancias infinitas. Varios ejemplos; ahora estoy mal te necesito, pero habitualmente ni te llamo, nos movemos por vicios, tú bebes, yo más,  así no me siento tan alcohólica, nos movemos por envidia, sí, sí, estás tan delgada… en realidad pareces una vaca pero nunca se lo diría.
 ¿Somos malos por naturaleza? O es que a mí me han tocado todos.
Siempre queremos más, no nos gusta el esfuerzo, ni la dificultad y menos que se compliquen las cosas. Nos acercamos a las personas a las que podemos manejar, a las que nos adulan y nos regalan los oídos, las que nos critican por la espalda y realmente no nos quieren supongo que nos acercamos a esas personas porque son como nosotros. 
Nos pasamos media vida en ser alguien que no somos, copiando, imitando a los que tenemos a nuestro alrededor, riéndonos de los más débiles, haciendo daño a los más sensibles. Nos creemos algo que no somos. Ni yo misma.
Muy confusa