sábado, 19 de febrero de 2011

una mañana de mi vida

Me levanto con los ojos hinchados, con el cuerpo cansado, como si me hubiesen pegado una paliza. Fuera llueve sin parar, hacia un día gris, oscuro, hace frio dentro y fuera. Nada más me he despertado he ido directa a la cocina a tomarme un vaso de agua helada. Apenas puedo abrir los ojos y veo todo borroso. Si me vieras los ojos te daría miedo.  Al principio cuando comencé a tener los ojos hinchados cuando me levantaba, me preocupe pero ahora he asumido que es algo que voy a tener por siempre. Lo mismo me pasa con la cicatriz que ocupa toda la palma de mi mano. Son cosas que una vez vienen nunca se van. Luego directa a la ducha. Me duele la cabeza.  Mientras me duchaba he vuelto a llorar. No sé cuanto más podré seguir llorando. Es increíble todas las lágrimas que nuestro organismo puede fabricar para expresar nuestro dolor. En la ducha he pensado en la película que he visto anoche, todavía estoy desconcertada y dando vueltas y más vueltas a esa idea, a ese guion donde nos encontramos ante mil interpretaciones, todo es posible hasta que uno toma una decisión. La película se llama las posibles vidas del Sr Nadie. Así seria en castellano, yo la vi en ingles.
Estoy muy cansada. No tengo ganas de hacer nada, ni comer, ni leer, ni salir, ni nada, solo tengo ganas de dormir. Y es lo que voy hacer.