viernes, 18 de febrero de 2011

un mal día lo tiene cualquiera

Quedo mal con todo el mundo. A todo el mundo le defraudo, le fallo, le hago daño y así es como estoy, sola por querer quedar bien con unos y con otros y al final con nadie, ni conmigo misma.
Estoy tan cansada de esta situación.
Creo que me meteré en la cama esperando que pase el fin de semana.  Tener el sentimiento de estar muerta mientras sigues viva es la cosa más horrible que puedo sentir.  Y que la siento desde hace ya más de dos años. Que me acompaña a todos lados, con mayor o menor intensidad pero ahí está.
Ya no importa que llore, que grite, que quiera desaparecer porque no funciona nada. Porque no cambia. Porque el cambio lo tengo que hacer  yo misma. Es tan difícil vivir.
Solo encuentro obstáculos a todo lo que quiero hacer, a todo lo que quiero realizar y entro en un pequeño círculo vicioso quejándome de ser la víctima. Y tal vez no lo sea, soy la verdugo de mi propia vida.
Soy yo la que con mis actos, con mis palabras, con mi forma de ser jodo todo a mí alrededor.
No quiero estar sí, no quiero vivir así, no puedo. Siempre tengo que empezar de cero. Ahora sé que voy a estar sola, que no tengo a nadie a quien llamar aunque en la agenda del móvil tenga más de 250 números de teléfonos, aunque en facebook tenga 200 amigos. No tengo a nadie.
Me siento sola y triste. Cuando me lo echan en cara me jode pero sonrío y digo: es verdad. Que puedo decir en una evidencia que es clara y rotunda. Solo afirmar con la cabeza.
Me pesa el cuerpo, me pesa el alma, me pesa la vida, me siento horrible.
Gracias por un día tan maravilloso.
SOY LO PEOR