¿Por qué estoy tan triste? Como es posible que todavía hoy aun te eche tanto de menos. Barcelona es una cuidad demasiado grande y a la vez tan pequeña. Te veo en todas partes, en el trabajo, en los bares, en las playas, de camino a casa, en el teatro... se me acelera el corazón y mis piernas se impulsan hacia ese desconocido que me recuerda a ti. Debería de haberte olvidado ya pero estoy tan pendiente en recordarte que no recuerdo que estoy bien sin ti. Has sido tan importante en mi pequeña existencia.
Me alegra saber que te va todo bien, que has encontrado ese amor al que buscabas, que acabaste tus estudios, me alegra saber que eres feliz, pero me duele que lo seas sin mí. Aun así me gustaría hablar contigo y decirte estoy tan feliz de verte bien, de verte feliz, de que has conseguido tantas cosas, que tú has avanzado sin mi, me gustaría abrazarte y decirte que ojala pudiésemos los dos ser felices así.
Imagino que así es como tiene que ser, sin mensajes, sin llamadas, sin señales de humo, sin noticias, máxima distancia y distanciamiento entre nosotros dos. como si nunca nos hubiésemos conocido y como si nunca nos hubiésemos amado. Nunca hay marcha atrás, según dices tú, según creo yo siempre es posible mejorar aquello que tuvimos.
Es como la historia de esos dos erizos que estaban enamorados. Cuando estaban separados lo pasaban mal porque en el fondo de ellos se aman con demasiada intensidad, pero cuando estaban juntos se hacían mucho daño con sus respectivas espinas. Espinas que todos llevamos. Espinas que sin querer hundimos en la piel a quien nos acompaña en nuestro viaje. Y lo pasaron fatal hasta que encontraron la distancia justa. Eso fue lo que nos paso a nosotros, yo sigo buscando la distancia perfecta para llegar nuevamente a ti y tú sigues buscando distanciarte más de mi.
Pienso que te di lo mejor de mi, pienso que lo que hemos pasado con nadie lo pasaras, yo podre estar en tu recuerdo como algo vago, malo, doloroso, pero en mi recuerdo tu permaneces como algo brillante, hermoso, ese niño que siempre me hacia sonreír. gran lastre te quitaste de encima.
Este dolor que llevo no se va, no es intenso, pero sigue dentro de mí, sigue causándome pensamientos de no darme por vencida, de no decir basta se acabo. Porque aun no lo crees, pero yo te quiero muchísimo (que miedo) y siempre te querré.