La decisión ya la has tomado, ahora solo estás intentando entender por qué la has tomado. Ya nada es suficiente en mi vida. Ya no puedo hacer nada. Hace tanto que no tengo buenas noticias, hace tanto que no recibo alegrías, hace tanto que no me rio. Supongo que ya no hay nada que hacer. El tiempo es raro hasta en mis sueños, te veo, te siento pero incluso en sueños me haces daño. Y por eso entiendo que lo diferente no es bueno, ni es malo, simplemente “no es lo mismo”
Y, sin embargo, resisto. Pasan las semanas y resisto. Y me parece imposible. Y cada noche me parece aún más dolorosa, como si aumentara el espacio y el tiempo que separan todo lo que teníamos en esa ausencia repentina hacia un éxodo imprevisto, quizá sin retorno. Que yo nunca desee.
¿Todo se ha acabado? ¿De verdad que todo se ha acabado? No. No puede ser. Vivir con esa incertidumbre me hace aún más daño. Doy la impresión de que quiero permanecer en la duda, no saber del todo lo que será de nosotros H&V, esa misma frase que nos decíamos siempre, como si nunca fuese a ocurrir: “Sólo viviendo lo sabremos”. ¿Y ahora? ¿Qué queda por descubrir ahora? Quizá he descubierto la nada y a su silencio. Frío, cínico, pérfido, malvado y a veces hasta divertido. También he descubierto que no se puede amar como yo te ame, que hay que dejar volar a tu compañero para que vuelva a casa, que no se puedo encerrar un alma libre en cuatro paredes y que no es justo para mí. Y por supuesto, que ya no sientes nada por mí. Da igual todo lo que haya descubierto. Ya nunca te lo podré demostrar. Ay, es terrible. Sólo resta esa canción “como te voy a olvidar” me alivia en noches como esta. Orgullo y dignidad ya ni tengo y qué le voy hacer. Hasta el infinito te voy a esperar, aunque tú ya no me quieras.
PD: Resistir. “Lejos del teléfono, de skipe, de los recuerdos, de lo contrario…, ya se sabe”.
