Supongo que el amor tiene fecha de caducidad, vivimos en unas sociedad que no hay nada que no tenga fin, bueno, o eso es lo que creo. Hasta nosotros mismos tenemos una fecha de nacimiento y otra fecha de muerte. No sabemos cuándo va llegar, ni lo queremos creer. Nadie sabe el tiempo que dispone para vivir, para aprender, para reír, para enamorarse, para conocer, para experimentar, para dar vida a otra persona, para sentir.
Nadie tiene el poder de elección. Desconocemos cómo va a llegar y algunas veces tendemos a preocuparnos demasiado o a no darle importancia alguna. Las cosas llegan sin un pre aviso, como el amor o la lotería o la muerte. Nadie sabe la cantidad de tristeza, dolor o pena que podemos llegar a arrastrar por la incertidumbre de perder aquello que nos ha hecho sonreír con los ojos.
Hay muchas cosas que vivimos, sentimos, esperamos, deseamos, extrañamos, lloramos y pedimos. Intento ser fuerte, valiente, seguir hacia delante pero no puedo evitar pensar en ti. Soy un completo incompleto. Supuestamente ya lo tengo superado y hago mucha vida, salgo, rio, conozco gente, voy al cine, viajo un poco… pero me faltas tú. Me faltas tanto. Nuestras conversaciones, nuestras cosas. Todo tú, el pilar de mi vida. No sé cuánto tiempo tarda un corazón en olvidar y desconozco el tiempo que emplea el cerebro para dejar algo atrás y lo peor de todo es imaginar que no puedo dejarte atrás.
Algo bueno es que ya no espero a que vuelvas, por mucho que me duela y no quiera asumirlo pero es así, porque he entendido que no podías llegar a ser feliz conmigo. Que no podía darte lo que querías y mucho menos te puedo obligar a que me quieras.
Inconscientemente en muchos actos, en muchas palabras, en muchos gestos estas presente, luego me doy cuenta e intento no darle importancia. Al igual que cuando me pasa algo bueno o algo malo o simplemente no me pasa nada, tengo la necesidad de compartirlo contigo. Cuando estoy en la cama, en silencio, me intento convencer de que te tengo que dejar ir, que ya no estás junto a mí (eso dice mi cabeza) pero me niego y no quiero perderte (aunque ya te he perdido y mi corazón se resiste) y llorar por las noches no te devuelve a mi vida.
Mi vida trascurre sonriendo, saliendo, recuperando viejas amistades, siguiendo con mis estudios, haciendo entrevistas, pasándolo bien. Recuperando el tiempo perdido, si soy sincera, tampoco he perdido mucho, aunque prefería estar junto a ti con mi vida ahora, pero cuando llego a casa vuelvo a la realidad y ya estoy sola en mi habitación me puedo quitar la máscara de la felicidad y vuelvo a llorar por ti.
