Somos seres imprevisibles. Tenemos el maravilloso regalo, el órgano principal de nuestro cuerpo que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo y su tamaño es un poco mayor que el puño de su portador.
Mi corazón que late solo, no necesita comer, ni el sol, ni pilas para seguir bombeando con mas fuerza, aunque le pido una y otra vez que deje ya de latir por eso sigo avanzando sin ti, muy despacio, muy lento y no sé hacia dónde voy porque no hay ninguna señal, ningún camino, no hay nada. Mi respiración se a ralentizado sin embargo mi corazón se convulsiona dentro de mí. No quiere perder la vida.
Mi cabeza sin embargo, parece un barco de papel dentro de una tormenta en el mar, con rayos, relámpagos, olas enormes, fuertes vientos, tempestades...
