Bueno, llevo dos días de retraso con mis obligaciones, es decir, dos años y medio retrasando cosas que ya debían de estar terminadas, o por lo menos, a punto de finalizar y no estar estancadas como están. La verdad es que me veo abrumada por tantas cosas que hacer y lo peor de todo es que no hago nada. No sé por dónde empezar... tengo un millón de cosas pendientes, a medias, sin terminar, empezando por lo mas básico y terminando por lo más complejo. No puedo, no tengo ganas, solo me apetece estar escondida debajo de la cama. Es el único lugar donde nadie me molesta jamás.
El sol inunda toda la cuidad, el olor a manzanilla, violetas y azahar entra por mi ventana. Al igual que el olor del pastel de manzana, con canela y jengibre.
Pero no reacciono, sigo escondida debajo de mi cama, esperando una salida, trazando planes en mi pobre cabeza para una solución.
Hoy fui al Hospital, odio ese lugar, odio su olor, odio todo lo que hay ahí dentro, odio muchas cosas que antes no había percibido, pero al mismo tiempo me siento como en casa, lo único que creo conocer bien pero… no soy capaz de volver, no quiero, no me gusta, es superior a mis fuerzas. No estoy preparada, tengo más humanidad de lo habitual y no puedo sin antes curarme yo. No, de momento NO.
Por lo demás, sigo muerta, sin reacción alguna a ningún tipo de estimulo externo, decidí que el no contacto nos haría bien, mas a ti que a mí. Nos dejaría camino libre para actuar pero me he dado cuenta que esto me retrasa y no llego a nada.
