Desde bien pequeña siempre he culpado de mi flojera y mi vagancia a la gente de mí alrededor. Por ejemplo cuando era pequeña unos trece años en vez de hacer los deberes me pasaba la tarde entera frente al televisor, sin la mínima preocupación, dejaba pasar las horas hasta que llegaba mi madre y me preguntaba, “hija has hecho los deberes” y yo lo afirma con la cabeza. Al llegar al cole la maestra preguntaba por los deberes y entonces toda mi imaginación se ponía en marcha, “es que hemos ido con mi madre al hospital porque va a dar a luz” mentira, mi mama no tuvo más hijos “tuve que cuidar de mis hermanos” mentira, mis hermanos son todos mayores a mí, “tenía que ayudar a mi padre” mentira, mi papa nunca me pidió ayuda en su trabajo y menos porque yo no pintaba nada en su oficina. Todo aquello eran mentiras, la mayor parte de las veces me pillaron, hasta me hicieron sonrojar y se confirmo la regla que soy más vaga que ninguna.
Mi pobre madre lloraba y me pedía que no dijera más mentiras, mi padre se enfadaba y como castigo no me hablaba… que absurdo lo veo ahora.
Hoy en día también sigo poniendo excusas como hace años, hago lo mismo, pero ahora mis mentiras no suenan tan a mentiras. Con el paso de los años he aprendido a mentir y sin que tenga que mirar hacia otra parte. Sigo inventando excusas, perdiendo el tiempo y dejando pasar todo por delante de mis ojos. No sé porque me cuesta tanto coger el toro por los cuernos y si tengo que hacer algo hacer ya, no esperar a mañana y que mañana me cuente otro cuento el cual ya no me lo creo ni yo pero me falta la voluntad, la constancia, el esfuerzo.
Me fastidia ser así, pero claro, intentar cambiarlo ya me da pereza y vuelvo otra vez a mi estado catatónico, dejando todo a medias, no acabando nada, haciendo todo en el último minuto.
Me gustaría poder volver a recuperar todo el tiempo perdido, me gustaría poder ser como todos los “normales” me gustaría no echar las culpas a los otros por mi flojera y vagancia supina porque la única culpable de todo esto soy yo.
Nadie lo va hacer por mí, ni me lo van a regalar y si no me importa (hoy) acabaré tirada en la calle.