jueves, 7 de abril de 2011

sálvese quien pueda

Mi mente es volátil, se me escapa de las manos, pienso demasiado deprisa, siento demasiado o siento demasiado poco, me dejo llevar y me resigno a no poder manejar mi mente más a mi antojo.
Es lo maravilloso y lo horrendo de mi vida.
Me golpea, me levanta, me asusta, me hace creer, me hace soñar, me traiciona y me engaña...pero siempre hay que contar hasta diez.
Hoy vivo con el corazón más seco que ayer. Ya no espero nada y no sé sí es bueno o es malo. Sólo sé que es lo que hoy tengo. No puedo decirte una fecha, ni una hora, ni un mes, ni tan siquiera un año para decirte que ya estoy bien. Que vuelvo a ser feliz, que vuelvo a vivir, que vuelvo a sonreír y a reír. No puedo porque no sé.
Lo bueno de todo esto, es que nada dura para siempre,
ni la felicidad, ni la tristeza y mucho menos el amor.
Es una locura querer algo o alguien.

No eres consciente del sufrimiento, del dolor, de la decepción que puedes llegar a tener.
Lo único que he aprendido en estos días es que no voy a repetir tus actos por eso intentaré (si alguna vez amo a otra persona ) no causarle y no hacerle daño a quien todo me ofrezca.
Está vez no.
Son tantas ideas que se desprenden de mi cabeza y
que se van pegando a las paredes del cuarto. Que resulta difícil escribir.

Es incontrolable el sentir pero lo que tengo es lo que merezco o por lo menos es lo que todos me repiten últimamente.
No importa si son cuatro años de amor para salir de una vida. No importa nada, los sentimientos, las risas, las lagrimas, nada de nada tiene valor. No es significativo y mucho menos cuantitativo para ti, para los dos.
Amar en vano no es confortable y mucho menos esperar a que pase algo.
Olvido poco a poco todos mis sueños.




Me olvido poco a poco de ti (y está vez es de verdad)








No va a volver y es mejor así.