Ya no sé quién soy. Mi personalidad se borró, la eliminaron, mi cabeza la elimino. Como elimino mis sueños, los tapo con una gran capa de metas. Metas de lo que debo ser. De lo quiero y tengo que ser. Porque necesito tener esta estúpida meta, necesito tener algo con que entretenerme. Para no pensar. Van y vienen preguntas. ¿Qué haría si no? ¿Qué puto sentido tiene la vida? ¿Qué sentido tiene ser feliz? Ni creo que la felicidad sea un sentimiento. No creo más en los sentimientos. Porque todo es superficial, aunque no parezca todo está perfectamente arreglado. Estamos diseñados/as para ser así. Claro, hay distintos tipos de vida, pero todas terminan en la misma mierda. Naces, creces, procreas (o no) y mueres. Es así. No podes decidir. No le puedes decir “no” a la vida, al crecimiento o a la muerte. Es imposible. Asi que al final de todo somos unas marionetas, que creemos dirigir nuestro destino o nuestra vida ¡pero no! porque es una mentira. Todo está diseñado, puede haber distintos modelos pero siempre el mismo sentido.