sábado, 1 de enero de 2011

2011

Tú piensas que no lo sé. Piensas que no me doy cuenta de lo que haces, pero estas taaan equivocado. Me gusta hacerte pensar que no me entero de lo que haces, me gusta hacerte sentir inteligente, seguro y sobrevivo hasta que decidas a decirme la verdad. Estoy deseando que llegue el día en el cual me confieses lo que haces de verdad.
En otra época me hubiese enfadado, hubiese gritado, hubiese peleado pero hoy, hoy ya no porque me he dado cuenta que no vale para nada que pierda energía, que me recomponga el corazón cada dos por tres. Eres malo y yo también.
No te confíes demasiado, el día menos pensado daré un portazo a la puerta y ya no volverá a entrar, ni a llamar, ni a mirar hacia atrás. Y en ese momento estoy segura de que volverás a mí, me buscaras, me queras y yo ya veré que hacer.
Según pasan los días lo tengo claro, ya no siento y tú tampoco. Estamos juntos porque tenemos algo muy fuerte, algo que nos unió con fuego y nos dejo una gran cicatriz en el alma y eso nadie, nunca, nos lo podrá quitar.