Creo profundamente que el frio adormece mis sentidos, me deja como en un estado anestesiado, mejor comatoso, donde todo me parece bien, no hay ningún asunto que trastorne mi estado… todo fluye.
Siempre, el invierno, ha sido una estación del año en la cual me creaba dos sentimientos contradictorios, primero la ilusión, por la navidad, por todo lo que ella trae (también la fulminante campaña de marketing a la cual creo que ya estoy vacunada) y segundo porque desprecia un sentimiento de soledad y falsedad insoportable.
No puedo llegar a comprender porque año tras año, nos venden la moto, compramos lotería de navidad, esperando que si no nos toca el gordo por lo menos lo puesto, nos atiborramos a comer, comer a todas horas y de forma innecesaria, vamos a ver no es normal que tengamos cena de empresa, cena de amigos, cena de comunidad de vecinos, cena de clase de ingles, cena de ex compañeros de la universidad, cena de cenas… por favor! No es normal! Luego está el momento compras, todos tenemos la suerte de tener familia, amigos, amantes, novios, compañeros… a quien queremos hacerle un regalo, unos bonitos zapatos, ese libro del cual no dejan de hablar, el perfume de moda, el juguete que tu sobrina, hija, lo que sea no deja de pedirlo (ay que ver como son los juguetes de hoy en día… para mi gusto algo horroroso) luego está la búsqueda de algo original… blablablá pero lo que me pregunto es lo siguiente: No vale con nuestro amor? No vale con una café y una peli? O sólo vale si es comprado? En fin otra cosa completamente innecesaria es ver como en mi casa (bueno la de mis padres) se llena con mis cuñadas, tías, sobrinas y demás personas del sexo femenino, que se meten, que nos metemos en la cocina todo el santo día, preparando el pavo (costumbre de EEUU… pero como ahora somos así de internacionales) luego las ensaladas, los entrantes, los postres, los primeros, los cafés, los licores… no es sano y tampoco es vida. Yo tranquilamente me como un plato con huevos fritos, patatas, jamón y tomate, oye! Y tan ricamente… ah! Y otra cosa repelente, es los adornos navideños, antes, cuando yo era más joven ni árbol de navidad, ni pitos, ni flautas, se ponía el tradicional Belén y punto, pero ahora el árbol, el Belén, la nieve de mentira, los adornos por toda la casa… las luces, que solo desenredar el cable te lleva media tarde y todo eso para que luego en enero tengas que pasarte un día entero retirando todos esos pequeños objetos, metiéndolos en cajas, subiéndolas al trastero. Vamos un trajín que no tiene fin.
La navidad es algo que crea confusión en mí, no llego a entender de todo el ritual que año tras año repetimos y nos esforzamos en mejorar.
Solo pido que este año no nos falte el trabajo, ni la salud, ni el amor, ni la ilusión y que las cosas buenas no nos falten. Tal vez pido demasiado pero es lo que pido cada año y de momento no me ha ido nada mal.