No me puedo contener... histeria es la palabra que mejor define en estos momentos. Será que he dejado de fumar y me subo por las paredes... cuánta ansiedad innecesaria. Qué mal lo estoy pasando. Ni chicles de nicotina, ni cigarrillos de mentira, ni parches, ni caramelos de menta... no funciona nada. La verdad es que no han pasado ni diez horas y ya ves como estoy. No imagine que mi cuerpo estuviese tan dependiente de algo como el cigarrito después de comer o el de una noche de copas.
Ahora me encuentro llenando ese espacio con caramelos, deborando la nevera, bebiendo litros litros de agua, caminando mas deprisa, con unas subidas y bajadas de humor que parece una montaña rusa y nadie lo comprende. Todos me huyen...
Yo nunca me había propuesto dejar de fumar, pero ahora ya somos, en este caso, una especie en vías de la extinción. No se de dónde el gobierno va a sacar más impuestos, no sé que quieren hacer con nosotros, tampoco se cuanto podré aguantar este drama que se llama dejar de fumar.
Fumar es malo, mata, trae enfermedades, te envejece la piel, etc etc pero por qué ahora no nos dejan vivir en paz. Nos dicen que es lo que tenemos que comer, nos dicen que es lo que tenemos que llevar, que pensar, que sentir, que votar... no nos dejan desarrollarnos, ni pensar por nosotros mismos y lo que mas me fastidia es que hay que seguir las reglas del juego porque sino estas fuera del engranaje.
Las modas cambian, por ejemplo antes las gordas (con perdón de todos aquellos que sufrimos sobre peso) eramos considerados imagen de salud y dinero, más tarde se impusierón las flacas, (perdón a todos aquellos que comen y no pueden engordar) como modelo de belleza y ultimo grito... las niñas llenan los hospitales con trastornos alimenticios y ahora pienso yo en mis malditos genes, en mi estado de vida sedentaria. Yo no rindo culto al gimnasio, ni voy a ese lugar santo hasta los domingos... me da pereza incontratable. Y sé que debería, debería hacerlo, como tantas y tantas personas que les veo sufrir en esas maquinas de tortura, sudando, moviendo todos los músculos, llenos de agujetas y con una mirada triste e infeliz... si ellos disfrutan que lo hagan pero que no me lo impongan. Por qué yo tengo que mantener relaciones sexuales sin preservativo porque el Papa lo ha dicho, porque ha dicho que sólo lo pueden utilizar las prostitutas... Señor Papa, me está llamando usted a mí prostituta? a dónde vamos a llegar. ¿Le recuerdo su pasado? Imaginemos por un momento que yo no quiero ser madre, imaginemos por un momento que no conozco tan bien a mi pareja como para fiarme de él (hoy todos hemos pecado y a conciencia... usted también padre) todavía, imaginemos que... mil cosas, Señor Papa, abrá los ojos, mire a la sociedad, mire el mundo que le rodea, alejese del Vaticano, de sus tesoros y de sus oros y vea cómo es la vida hoy en día. Me pregunto dónde quedo realmente la idea que predica su jefe, es decir Jesús... estoy harta de la iglesia y sus mentiras, estoy harta de abrir el periódico y descubrir un nuevo caso de abusos sexuales a un menor producido por un cura, sacerdote.. o lo que sea. Estoy harta de la de la doble moral. Estoy cansada del cinismo, de la hipocresia y de las zalameras que andan sueltas por el mundo Ya no entiendo nada del mundo que me rodea, ya no creo en nada y me da la sensación que con el paso de los años estoy enloqueciendo y me pregunto qué me ha pasado? He seguido un camino equivocado? ésto me está destrozando y veo que todo a terminado y yo no puedo dar más de lo que soy. Ya no quiero mas dolor gratuito, ya no quiero empezar nada para que luego me lo quiten porque he llegado a la conclusión que todo lo que me ha gustado o me gusta, llega alguien que me lo prohibe o me lo quita... así que ya no mas santo tomas.