domingo, 28 de noviembre de 2010

cuando digo nunca más... estoy segura de que lo voy a volver a hacer


Ay! Que malo es el alcohol y que malas son las resacas. No son simplemente resacas, son resacas del corazón, resacas que sacuden cada uno de mis sentimientos mas escondidos, mal olvidados, mas dormidos. Llega el día de pedir cuentas y estoy en baja forma. Ya no me encuentro. Solo espero sentada en el sofá, arropada por mi mantita y con la mesa llena de dulces y comida basura. Mi cuerpo y mi cabeza no tienen ganas de deambular por el piso y tampoco de tener mucho tiempo que estar de pie, mejor echada y calentita.
La tele está encendida porque me hace compañía, aunque si he de confesaros algo que es un horror y un bajón ver algo los domingos en casa es la tele. No hay nada bueno, todas esas películas me dan escalofríos, me provocan sensación de malestar y yo hoy no tengo el cuerpo muy flamenco. Deberían de estar prohibidas, habría que quemarlas todas en una hoguera por el bien de la humanidad y de su salud mental.
No quiero ni mirar el móvil, con los mensajes que escribí anoche, en un momento de nostalgia y elevado alcohol. No quiero recibir ninguna llamada que me pida explicaciones acerca de “ ¿por qué ahora?” pues no lo sé sólo sé que te echaba de menos, que pensaba en todo momento encontrarte, verte aparecer por la puerta, que me mandarás un mensaje furtivo diciéndome el sitio y el lugar de encuentro para llenarnos de besos y pequeñas dosis de cariño que me hacían la vida más sencilla.
Ahora, me encuentro mal y el ibuprofeno no me quita el dolor de cabeza y mucho menos la vergüenza que siento. Aunque no me arrepiento del todo ya que tú siempre has pensado que estaba un poco loca. Lo que me jode es no haber sido fiel a mí misma, romper una promesa que yo me había propuesto… no llamarte nunca más, no verte nunca más, no hablar de ti nunca más y no hago otra cosa que incumplirlo. Por eso estoy así, porque por mucho que yo quiera no puedo quitarte de mi cabeza, porque siempre encuentro algo que me hace recordarte, alguien me recuerda a ti o peor aún, la gente todavía me pregunta por ti cuando tú y yo ya no estamos juntos, ya no vivimos juntos, ya no somos nosotros, ahora eres tú  y yo… solo yo!
Quiero que comience la semana, que pasen los días, que me olvide de anoche y que una vez por todas pueda borrar tu número del móvil. Aunque no servirá de mucho ya que me lo sé de memoria… es lo que tiene tantos años de amor o de autoengaños, ya no se qué pensar.
Lo único que hoy tengo claro, es que nunca más celebrare nada con alcohol.