Hoy estoy a oscuras esperándote, al igual que te esperaba cuando estábamos juntos. La única diferencia es que sé que esta vez no vas a venir. Lo sé lo que pasa que mi pequeño corazón no desiste y se niega a aceptar la idea que ya no estás junto a mí.
Es tan difícil desacostumbrar a un cuerpo a otro cuerpo, desaprender tus caricias y besos, a olvidar nuestros desayunos, es difícil vivir sin ti, más de lo que había imaginado… porque al principio es una leve liberación, sientes esa sensación de libertad, falsa libertad pero libertad al fin y al cabo. Los días van transcurriendo y esa sensación que invade los primeros días no es la misma, se vuelve pesada, falta algo y por más que intento llenar mi espacio vacío nada es suficiente. ME FALTAS TÚ…
Es difícil de explicar, como difícil es estar sin ti. Cuento los días para volver a vernos y cuento los días para que no nos separemos. Es casi imposible no encontrar nada que me recuerde a ti. Todo hasta el más mínimo detalle me hace pensar en ti, en España, en Austria, en nuestra casa.
Y hoy te espero y desespero mirando el reloj, esperando verte llegar por la puerta y reírnos y hablar y recenar “comida de supervivencia” mientras nos hablamos, nos besamos y jugamos. Después nos echamos a dormir y te abrazo fuerte, apoyo mi cabeza en tu costado y por fin podemos dormir.
Hasta añoro tus ronquidos y tu forma de echarme de la cama… parece que han pasado cincuenta años y solo ha pasado un mes.
26 días mi amor, y ya de ya estaremos otra vez juntos. Derretiremos la nieve y el frio de la cuidad y volverá a ser primavera porque contigo siempre siento la primavera.
Hoy no sé cuanto tardare en dormir… tal vez hasta el amanecer, cuando por fin mi pequeño corazón quiera admitir que no estás aquí y que esta noche no vendrás a casa.
Solo te pido un favor, cuando vengas ya no te vayas. Quédate todas las noches a dormir conmigo.