domingo, 15 de agosto de 2010

no puedo parar de viajar...

Todo empezo cuando tenia diecisiete años. Hice mi primer viaje a Paris, esa sensacion de un extremecedor hormigueo en la tripa, esa felicidad desbordante, esa sonrisa estupida permanente, mis ojos fascinados por tanta belleza, mil sabores nuevos explotando en mi paladar, ese acogedor sentimiento, la luz que bañaba la cuidad... fui ahi donde empezo todo.
Tal vez todo eso ocurrio porque era mi primera vez que salia de mi pais, mi primera vez que disfrutaba de las vacaciones de verdad... era lo que yo siempre había buscado y por fin lo había encontrado... asi que, empecé a viajar como una loca, como algo impulsivo, compulsivo, incontrolado, exagerado... siguio Lisboa, Londres, Roma, Estocolmo, Oslo, Zurich, Berlin, Polonia, Bruselas, Viena, Amsterdan, Budapest, Atenas, Dublin, Croacia, Malta, Formentera, Capri...
Destinos que me han hecho soñar, enamorarme, disfrutar, volver a ser una niña, llorar, reir, aprender, encontrarme a mi misma, ver cosas sorprendentes, sufrir el sindrome Stendal... tantas y tantas cosas.
Y más ahora con las compañias de bajo coste, que puedo volar por 7 euros o por 5 euros o solo pagando las tasas... me encanta! mi ultima locura la hice con una amiga con la que comparto la misma locura por viajar. No teniamos vacaciones pero estabamos cansadas del mismo decorado y tomando una cafe el jueves por la tarde nos preguntamos si conociamos Estocolmo, ninguna de las dos habiamos estado alli, las dos saliamos tarde del tarbajo el viernes pero las dos teniamos el fin de semana libre asi que ni cortas ni perezosas compramos los billetes para Oslo, el primer vuelo con destino Oslo y el ultimo del día para volver a casa... asi que muchas veces pienso que cojo mas aviones que taxis pero que le voy hacer.
Muchas veces he pensado cual es el movito por el cual me gusta tanto viajar y he llegado a la conclusión que es por mi infancia. Recuerdo perfectamente los veranos en Benidor o LLoret de Mar, vamos mediterraneo a tope (como diría una amiga mia) esos veranos no fueron infernales pero tuvieron una huella bastante profunda en mi y desde entonces ya no he vuelto a buscar sitios asi. El mundo es demasiado bello, grande y sorprendente como para elegir destinos de nivel tres.
Aun tengo mucho que visitar, tantos paises que ver, tantas cuidades por las cual perderme, tantos kilometros por hacer. Solo de pensarlo me dan ganas de buscar un billete y ir direccion al aeropuerto...
Voy a ver si encuentro algo!